¿Las lesiones neurológicas pueden influir en el comportamiento? Criminólogo Jorim Tielbeek explica

De: www.observatoriobioetica.org (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

El libre albedrío, la libertad y por ende el determinismo en las tomas de decisiones de los individuos ha sido un tema de debate filosófico durante décadas. Con los grandes avances en el conocimiento del funcionamiento cerebral, se han podido conseguir algunas evidencias sobre este tema.

 

Un artículo publicado en Diario Médico en el que se reflexiona sobre la relación entre cerebro y libertad humana. En él, Jorim Tielbeek, neurocientífico y criminólogo del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam, afirma, una “mayor propensión genética hacia la comisión de un delito no significa necesariamente una menor responsabilidad”, pues no existe “una relación predictiva clara entre un solo gen y un acto delictivo, especialmente porque cientos de genes están involucrados en el comportamiento delictivo, y cada uno tiene un efecto muy pequeño”.

 

En relación con todo ello, determinados neurólogos manifiestan que el libre albedrío es una ilusión, basándose en que algunos criminales padecían afecciones cerebrales cuando realizaron sus crímenes. Uno de los casos más citados es el del ex marine que mato a su familia y a 16 personas en 1966 desde la Torre de la Universidad de Texas y en su autopsia se descubrió que tenía un tumor cerebral que presionaba su cerebro. Es decir, se trataría de determinar si una lesión neurológica perjudica o disminuye el libre albedrío. En este sentido, en un estudio publicado recientemente en Scientific American, Micah Johnson, bioético de la Universidad de Harvard afirma, “El comportamiento humano es complejo y una lesión cerebral no es necesaria ni suficiente para cometer un delito, después de todo, 700.000 padecen tumores cerebrales cada año en Estados Unidos, y unas 800.000 sufren ictus” y no por eso se trasforman en criminales.

 

Continua Johnson, “El hecho de que la violencia pueda ser un síntoma de una disfunción cerebral no demuestra que el libre albedrío y la misma libertad de la persona sea una ilusión, sino que estas puedan dañarse al igual que cualquier otra capacidad humana. Estos raros casos de disfunción cerebral, por el contrario, nos permiten ver claramente que nuestros cerebros nos otorgan facultades notables par imaginar, razonar, reflexionar y tomar decisiones libremente”.

 

También Veljko Dubljevic evalúa si las alteraciones cerebrales pueden afectar al libre albedrío de las personas. Para ello analiza 48 artículos que hacen referencia a este tema, encontrando una variabilidad significativa entre los mismos e incluso sesgos técnicos importantes, pues “los artículos que referían las conclusiones más evidentes, a menudo ni siquiera evaluaban la actividad neuronal en cuestión, lo que significa que sus conclusiones se basaron en la especulación”, además afirma que “es crucial examinar críticamente si los métodos utilizados realmente respaldan las afirmaciones ,y hemos constatado que los resultados distan mucho de ser aclaratorios, pues parecen estar influidos por el pensamiento metafísico del tutor, no por un análisis cuidadoso de los resultados”. Como conclusión afirma “que la neurociencia no ha demostrado definitivamente nada hasta ahora de una manera u otra”.


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