Diez pasos modestos para detener la violencia con armas de fuego

De: elnuevoherald.com (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

Después del tiroteo que ocurrió hace poco en una escuela de Texas y que cobró diez vidas, el presidente entrante de la Asociación Nacional del Rifle de EEUU (NRA, por su sigla en inglés), Oliver North, no culpó a las armas, sino a una “cultura de la violencia” surgida a partir de películas violentas y cosas por el estilo.

 

North alimentó esa cultura cuando trabajó como promotor de un videojuego de disparos, pero eso no importa. Por su parte, el vicegobernador de Texas, el republicano Dan Patrick, fue aún más ingenioso: culpó a la excesiva cantidad de accesos de entrada y salida en las escuelas, y a las leyes liberales sobre el aborto que según afirmó “devalúan la vida”.

 

¿Es en serio? Por favor, vean a Japón. Los niños japoneses disfrutan del mismo entretenimiento violento que los estadounidenses, y el aborto está disponible en general. Sin embargo, cuando mucho nueve japoneses fueron asesinados con armas de fuego dentro del país entero en todo 2016: menos que los diez asesinados tan solo la semana pasada en la preparatoria de Texas.

 

Una razón por la que los estadounidenses en la adolescencia tardía tienen 82 veces más probabilidades de ser asesinados con armas de fuego que sus iguales en otros países desarrollados es simplemente que EE.UU está atiborrado de armas: hay cerca de 300 millones de ellas.

 

No obstante, tanto el Congreso como el presidente Donald Trump han estado paralizados en parte debido al dicho de la NRA: ¡No hay nada que hacer! Somos nosotros, no las armas. ¡Es irremediable!

 

De hecho hay mucho que podemos hacer. A continuación presento algunos pasos modestos, que se avienen a la Segunda Enmienda y a la opinión pública:

 

1. Requerir revisiones universales de antecedentes para ver si un comprador es un criminal o una amenaza para los demás. El último estudio realizado encontró que el 22 por ciento de las armas de fuego se obtienen en EE. UU. sin una revisión de antecedentes, y las encuestas han hallado que más del 90 por ciento del pueblo apoya la noción de hacer que estas revisiones sean universales, pero el gobierno federal se resiste.

 

2. Mejorar las revisiones de antecedentes dando al gobierno federal el tiempo suficiente para llevarlas a cabo. En este momento, si las autoridades no han terminado la revisión en tres días hábiles, el comprador puede adquirir el arma. Más del 90 por ciento de las revisiones se completan en minutos, pero solo una pequeña cantidad requiere de investigación. El tirador que mató a nueve personas en una iglesia afro-estadounidense en Charleston, Carolina del Sur, en 2015 no debía haber podido comprar un arma debido a sus antecedentes de consumo de drogas, pero la revisión de antecedentes no había concluido en los tres días hábiles, así que pudo hacerlo.

 

3. Aprobar “leyes de señales de alarma” que permitan a un juez ordenar que se retiren temporalmente las armas a las personas que sean una amenaza para sí mismas u otros. Connecticut puso en vigor la primera de estas leyes en 1999, e Indiana, California, Washington, Oregon y Florida han aprobado leyes similares desde entonces. La idea es que si los amigos escuchan a alguien que amenaza con matarse o dice entre dientes que atacará una escuela, las autoridades puedan retirarle el arma. Luego se celebra una audiencia con las protecciones debidas.

 

4. Retirar las armas de las manos de quienes cometan violencia doméstica. Casi la mitad de los asesinatos de mujeres en EEUU suceden a manos de un amante actual o anterior, pero las leyes existentes en esta esfera están llenas de vacíos legales.

 

5. Requerir que las armas tengan un resguardo seguro, de preferencia en una caja fuerte o al menos con un seguro de gatillo. Un estudio encontró que solo una minoría de los propietarios de armas en EE. UU. guardan sus armas de manera segura. Cuando las armas no están bien guardadas, es más fácil que los niños las encuentren y jueguen con ellas, que los adolescentes las usen para suicidarse o que los ladrones las roben. Cerca de 300.000 armas son robadas al año en Estados Unidos.

 

6. Hacer que los números de serie sean más difíciles de borrar y requerir la técnica balística del microestampado, de manera que se puedan rastrear los cartuchos hasta el arma con la que se dispararon las balas.

 

7. Invertir en “armas inteligentes” que requieran NIP, huella digital o un brazalete cercano para poder dispararse. Es intolerable que mi NIP pueda frustrar los planes de alguien que robe mi iPhone, pero que las armas robadas puedan dispararse de inmediato. Las armas de fuego inteligentes no deben ser obligatorias, pero deben ser una opción. Para avanzar en esto probablemente el camino es que un sector de la fuerza policial experimente con las armas inteligentes, para darles credibilidad ante la gente.

 

8. Apoyar programas comunitarios en contra de la violencia, como Cure Violence y Becoming a Man, que trabajan con jóvenes en riesgo y han mostrado excelentes resultados en la reducción de tiroteos. Un estudio mostró que cada dólar invertido así daba como resultado por lo menos cinco dólares ahorrados por la disminución del crimen.

 

9. Limitar a los compradores en la mayoría de los casos a una o dos adquisiciones de armas al mes, para reducir el tráfico de armas.

 

10. Invertir en la recompra de armas. Desde 1994, los estadounidenses han comprado 100 millones de armas adicionales. Un hogar promedio donde se poseen armas promedio tiene ahora ocho armas de fuego, y conforme los propietarios mueren debería haber presión para adquirir esas armas.

 

Estos son pasos modestos que deberían ser aceptables para la gente razonable de todo el espectro político. Los legisladores estatales han mostrado cierta iniciativa respecto de las armas —incluyendo a Florida después del tiroteo en la escuela Parkland— y los estados que han tomado medidas han reducido la cantidad de muertes por armas. Así que actuemos en lugar de quejarnos con una vista corta sobre las películas violentas o proponer que se controlen las puertas de los edificios.


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