Cómo se detecta a quienes explotan la pornografía infantil en Córdoba

De: perfil.com (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

Desde hace cuatro años, la oficina de cibercrimen que funciona en la sede de Policía Judicial se encarga de investigar los delitos vinculados al mundo virtual. En ese marco, una de las líneas investigativas más delicadas es la referida a la pornografía infantil. Para eso, la Fiscalía General de la Provincia mantiene activo un convenio con la ONG Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC, su sigla en inglés). Esa institución obliga a los prestadores de servicios de Internet, radicados en Estados Unidos, a monitorear el tráfico en la red para detectar este tipo de imágenes. Si se observa circulación en la Provincia de Córdoba, la ONG informa al Ministerio Público Fiscal (MPF) y se pone en marcha la investigación.

 

PERFIL CORDOBA entrevistó al equipo de cibercrimen, encabezado por María Alejandra Hillman, fiscal General Adjunta, y del que forman parte el abogado Franco Martini, y el ingeniero en Sistemas Franco Filippi. “Tenemos relevamientos hasta en la deep web -explican- donde es posible observar cómo repercute nuestro trabajo en los foros especializados y la comunidad de pedófilos se informa cuándo y cómo es investigada”. “Determinar los autores es una ardua tarea de investigación -relata Hillman-, nos cuentan cómo hacen a través de las huellas que van dejando en Internet”.

 

Esa reconstrucción permite armar la “teoría del caso”. Los pedófilos no necesitan una instrucción especial en el uso de la informática, pero sí son avezados en el acceso a sitios donde se mueven las comunidades relacionadas con este delito.

 

Este año entró en vigencia una modificación de la ley 26.388 que tipifica la figura de la pornografía infantil como delito. Con la reforma reciente, es posible perseguir penalmente también la mera tenencia de este tipo de fotos y videos. Hasta el año pasado solo era posible hacerlo cuando se demostraba que los difundían para obtener lucro. La pornografía infantil está íntimamente vinculada con el abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. De hecho, las imágenes los retratan en poses hipersensuales y mucho más que eso, en situaciones de abuso. “Hemos visto hasta bebés en pañales que eran víctimas”, relatan los investigadores estremecidos por el impacto que causan ese tipo de retratos.

 

Qué pasa en Córdoba. Desde 2013 -año en que se creó la oficina- hasta fines de 2017 ingresaron 400 causas. Muchas de ellas fueron a instancia de notificaciones de la ONG y otras se originaron por denuncias de particulares. Además de investigar, los especialistas realizan charlas y capacitación en escuelas y otros ámbitos para informar y prevenir este tipo de delitos. En Córdoba no solo hay distribución, también se producen imágenes de pornografía infantil. Los autores no están encasillados. “Hay de todas las edades, sexos y clases sociales”, sostiene Hillman, y agrega: “es una enfermedad psicológica donde las apetencias sexuales están orientadas al abuso infantil”. La funcionaria aclara rápidamente que ese desorden patológico no hace inimputables a los responsables.

 

Es difícil determinar cuál es la motivación real para la producción de pornografía infantil. “En materia de perfilación criminal, son personas que tienen una patología que les impide relacionarse sexualmente con personas de su misma edad -opina la funcionaria- y ejercen poder sobre víctimas vulnerables incapaces de defenderse”. La ley tiene en cuenta que la protección integral del niño va más allá de su autonomía, de su libertad. Jamás, en estos casos, se piensa que existió consentimiento porque las víctimas son niños o adolescentes menores de 18 años.

 

ALGUNOS CONSEJOS

 

◆ Una cuestión de sentido común No es cierto que sea necesario conocer de tecnología para educarlos digitalmente. Son aplicables los mismos consejos relacionados con el mundo físico: ¿Permitiría que personas desconocidas establezcan una amistad con mis hijos?, ¿Los dejaría sin compañía en un lugar desconocido?

 

◆ Acompañar Estar presentes desde el momento en que comienza a dar sus primeros pasos en el mundo digital. Es importante que se sientan acompañados y que sepan que en caso de experimentar algún problema relacionado con las redes sociales y la tecnología, podrán acudir a nosotros en busca de ayuda.

 

◆ Informarse Antes de comprar, averiguar lo que puede hacer un dispositivo. ¿Cuáles son las aplicaciones que vienen preinstaladas, cuáles se pueden descargar y cómo evitarlo? Son preguntas que deberíamos hacernos. Dedicarles tiempo y atención y conversar son las mejores herramientas para protegerlos.

 

◆ Establecer reglas básicas Definir pautas claras sobre qué contenido será considerado inadecuado y en función de eso, los sitios que podrán visitar, las aplicaciones que pueden descargar y los momentos en que tendrán acceso a los dispositivos electrónicos. Hay que pautar períodos de desconexión.

 

◆ Estar atentos Conocer las plataformas y pedirles que nos muestren cómo las usan. Recorrer los sitios que frecuentan, observar los contenidos que se comparten en las redes sociales que utilizan. Verificar si existen versiones para niños.

 

Control parental: Es una aplicación o programa informático que permite a los adultos llevar a cabo las acciones como el control de uso del dispositivo y limitar los horarios del aparato o de alguna de sus aplicaciones. También permite restringir el contenido que es posible visualizar según categorías de clasificación (pornografía, violencia, drogas, películas para mayores de edad, por palabra, etc); y monitorear la actividad del dispositivo (control de llamadas, mensajes, registros de navegación en Internet y en algunos casos la ubicación del mismo). 


Escribir comentario

Comentarios: 0