«La cobertura mediática de casos como el de Gabriel ayuda a los delincuentes a aprender y genera una angustia pública nada positiva». Psiquiatra forense

De: cope.es (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

La desaparición y asesinato de Gabriel Cruz en Las Hortichuelas (Almería) ha llenado páginas de periódicos, en papel y digitales, ha ocupado mucho tiempo en informativos de radio y televisión, incluyendo programas especiales. Lo ha hecho durante días, desde el momento en el que se pierde el rastro del niño de 8 años hasta el instante en que la Guardia Civil encuentra su cadáver en el maletero de la novia de su padre, Ana Julia Quezada. Después de eso, más minutos en los medios de comunicación, sobre todo enfocados al perfil de su madrastra. Y además, cualquier noticia se magnifica, multiplica y, a veces, se pervierte, en redes sociales.

 

Para el psiquiatra forense José Cabrera este "sometimiento al imperio de la noticia genera una angustia pública que a mi juicio no aporta nada positivo salvo quizás sentirnos todos uno con la desgracia". En declaraciones a cope.es, el especialista en psiquiatría clínica y habitual colaborador de programas de televisión, ha comparado la cobertura mediática actual de este tipo de casos con la que se hacía antes: "Cuando no había tantos medios de comunicación ni redes globales de información, los casos trágicos quedaban en el círculo cercano y no conmocionaban a toda la población, lo cual era un beneficio global".

 

Cabrera, además, añade que "'los malos' ven la tele, leen periódicos y van al cine, por lo que aprenden las técnicas policiales y por ello esconden con más facilidad sus actos", aunque, eso sí, rechaza que se produzca un 'efecto llamada', es decir: que personas que puedan estar planteándose cometer actos así imiten a los que ya han delinquido. "Al contrario, la indignación popular es un aversivo a la conducta ilegal", indica.

 

En este sentido, el doctor explica que "estas acciones surgen del impulso, el odio, los celos, la envidia, y otros muchos sentimientos negativos que en un momento dado no pueden controlarse, a pesar de las leyes y la reprobación pública". Todo ello nace, según él, "en el seno de personas “normales”, sin que medie enfermedad mental u otras circunstancias"

 

Perfil de Ana Julia Quezada

 

Sobre el caso de la asesina confesa de Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, el doctor Cabrera se niega a reconocerle un trastorno de personalidad psicópata. "Estamos ante una mujer que ha salido de un mundo personal sin criterios apenas y sin marcos morales definidos, donde la supervivencia es diaria, utilizando a todos los que la han rodeado en su beneficio. Es pues una mujer básicamente vegetativa, dispuesta a satisfacer sus deseos por encima de cualquier otra consideración, y en ese impulso “malvado” y “no patológico” trató de borrar el elemento que sobraba en su relación con el padre", señala.

 

En cuanto a su opinión sobre la prisión permanente revisable, y siguiendo con este caso, en su opinión "si alguien no está enfermo es imposible curarle. Si alguien tiene una estructura de la personalidad troquelada en el egocentrismo y la cosificación de sus semejantes, es algo irreversible e incurable. Por lo tanto, las posibilidades de rehabilitarse son inexistentes. Ahora bien, ¿entonces qué hacemos?", se termina preguntando el psiquiatra.


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