UNAM apuesta por la calidad en las Ciencias Forenses

De: excelsior.com.mx (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

Con una inversión que roza los 80 millones de pesos, amén de los apoyos que obtiene del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología (Conacyt) y el respaldo institucional de diferentes áreas de los Poderes Judicial y Ejecutivo, la UNAM apostó por un pendiente nacional: el derecho de los mexicanos a saber quién o quiénes son los culpables de los crímenes y darle identidad a las víctimas.

 

Testigos silenciosos, pero implacables en su verdad, los insectos, las balas, los cabellos, los cadáveres, los huesos, las huellas digitales, son los objetos de estudio y los insumos que la UNAM pone a disposición de sus 97 alumnos de una de sus carreras más novedosas, costosas y de élite, Ciencia Forense, creada con un modelo multidisciplinario y de alto perfil profesional, donde los alumnos incluso deben someterse a exámenes de personalidad y conocimiento y dedicarse todo el día a su formación.

 

Cuando se habla de profesionales de la ciencia forense, el imaginario colectivo remite a la serie televisiva CSI, pero más allá de las recreaciones de ese trabajo, algunas fantásticas, la UNAM forma para el país a los profesionales que auxilien a la justicia a encontrar a los criminales.

 

La meta es terminar con los vicios de la investigación forense, construida de manera empírica mayoritariamente, y ofrecer al país profesionales altamente calificados, y la carrera nació en el contexto de una crisis de inseguridad y exigencia de justicia y verdad.

 

“Tenemos que pensar que si queremos que las cosas mejoren, a la Universidad le toca profesionalizar a quienes están ahí operando. A los operadores jurídicos y científicos”, explica Zoraida García Castillo, coordinadora de la carrera de Ciencia Forense.

 

Se trata de una carrera de ingreso indirecto, donde confluyen 11 instituciones académicas de la UNAM, entre facultades, institutos y centros de investigación, que es responsabilidad directa de la Facultad de Medicina, pero donde pueden estudiar jóvenes que inicialmente entraron a Medicina, Química, Derecho, Filosofía y Letras, Ciencias y Psicología.

 

Escena del Crimen

 

El cuerpo de una mujer está en la recámara, los muebles no están desordenados. Se observa la sala, el comedor y la habitación. En el maniquí se aprecian heridas, y los estudiantes deben analizar la escena a detalle.

 

Así empieza una investigación profesional para encontrar al culpable, y Xavier Mungarro, titular de la Unidad de Vinculación de la carrera de Ciencia Forense de la UNAM, explica que la casa de recreación se puede convertir en múltiples escenarios, se pueden generar temperaturas distintas y modificar las luces para acercarse lo más posible a la realidad.

 

También hay un automóvil y un área de diversidad ecológica para que los estudiantes sepan cómo resguardar escenas del crimen al aire libre; incluso hay cultivos de insectos para aprender su evolución biológica y que sean auxiliares a fin de conocer con mayor precisión el tiempo de fallecimiento de una víctima.

 

Mungarro señala que todas las clases en esa área son filmadas para que los jóvenes detecten errores en los que incurren y aprendan del actuar de sus compañeros en acción.

 

Testigo Silencioso

 

Los estudiantes aprenden a darle voz a los testigos silenciosos por excelencia, los cadáveres de las víctimas, pero ya no lo hacen como la vieja escuela, sino que se ajustan a la modernidad con una mesa de necropsia virtual, Virtopsy, que muestra la imagen de los cuerpos escaneados por resonancia magnética, la misma técnica que hace unos años permitió a expertos antropólogos descubrir enfermedades en las momias egipcias sin abrir la mortaja.

 

La antropóloga Lorena Valencia, responsable del Laboratorio de Investigación Antropológica, en la Unidad de Identificación Humana, explica cómo esa mesa de proyección en 3D permite observar el mínimo detalle de los cuerpos que son escaneados en el Servicio Forense y enviados a esta escuela.

 

Hay impresoras de 3D, que actualmente trabajan en la reproducción de un cráneo de una menor maya localizada en Oaxaca, porque el proyecto es que la UNAM desarrolle servicios de alta calidad para que México no recurra a laboratorios del extranjero.

 

Se realiza además, dice la doctora Valencia, análisis de insectos hallados en cadáveres, para que ayuden a descifrar si la persona fue asesinada en el lugar, por ejemplo.

 

El ADN revelador

 

¿Por qué cuidar una escena del crimen? Porque la evidencia puede ser abundante si se sabe recopilar y procesar, precisa Xavier Mungano, y por eso los alumnos cuidan y siguen escrupulosamente la cadena de custodia.

 

Alexa Villavicencio, responsable del Laboratorio de Genética, es la encargada de enseñar a los jóvenes la importancia de no contaminar una muestra de cabello o de uña, de un rastro de piel en la víctima.

 

No sólo se trata de aprender a obtener el ADN, una de las herramientas más valiosas para encontrar a los culpables e identificar a las víctimas, sino cuidar la evidencia, como parte de un proceso que cuesta aproximadamente 10 mil pesos

 

Piedras que hablan

 

Alejandra Castillo es responsable del Laboratorio de Química, donde hasta las piedras hablan, pues la UNAM tiene un equipo que permite a los estudiantes desarrollar la toxicología forense, con la identificación de metales, material rocoso, huellas de proyectiles, comportamiento de metales en agua y todo lo que permita reconstruir la forma en que ocurrieron los crímenes.

 

En el Laboratorio General, a cargo de Chantal Loyzance, se realiza la miscroscopía y los alumnos estudian fotografía forense, mientras en el aula digital, responsabilidad de Vicente Torres, construyen y analizan bases de datos, aprenden la integración de la investigación, el combate a delitos cibernéticos y el desarrollo de la telefonía celular.

 

Ética y justicia

 

Jennifer Hincapié Sánchez, una de las responsables de que la licenciatura cumpla con sus objetivos, explica que la formación incluye no sólo la técnica y los conocimiento químicos y antropológicos, sino también principios éticos, la forma en que deben actuar frente a víctimas de delitos como trata de personas o cómo deben trabajar cuando hay menores de edad involucrados.

 

Están actualizados en las leyes nacionales, e incluso su aula de conferencias se transforma en una sala de juicios orales para que los jóvenes se familiaricen con el sistema acusatorio que operará en breve en el país.

 

Zoraida García Castillo precisa que el nuevo sistema abre las posibilidades de desarrollo de esta carrera, que ya ha despertado el interés del Ministerio Público federal y del Poder Judicial de la Federación y en el Distrito Federal.

 

La UNAM, dice, “responde así a una necesidad de la sociedad mexicana: el derecho a conocer la verdad”.

 

Características

 

La Licenciatura en Ciencia Forense fue aprobada por el H. Consejo Técnico de la Facultad de Medicina en su sesión extraordinaria del 17 de octubre de 2012, y por el Consejo Académico del Área de las Ciencias Biológicas, Químicas y de la Salud el 30 de noviembre del mismo año.

 

En 2017 estará lista la primera generación de estudiantes para incorporarse a la fuerza de trabajo como científicos forenses.

 

La carrera está diseñada de manera que en el último año los alumnos tomen clases en los servicios forenses para practicar.

 

Las instalaciones tienen equipo forense de campo, trazadores láser, reactivos y sustancias para el revelado de indicios latentes y herramientas para procesar y analizar indicios físicos, químicos y biológicos.

 

Hay aulas equipadas con pantalla y proyector, laboratorios de docencia, de genética y un área específica de fotografía, impresión y microscopios.


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