Criminólogos y psicólogos analizan el "efecto contagio" de los crímenes trasmitidos por internet

De: lavanguardia.com (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

Un crimen siempre impacta, pero la conmoción es aún mayor cuando el propio autor exhibe la matanza en las redes sociales. Duele doblemente. El objetivo del criminal no es otro que el de “continuar agrediendo y humillando a la víctima”, incluso después de muerta, y “ser el centro de atracción” dando a conocer públicamente el acto perverso, explica la psicóloga clínica y psicoanalista Gemma Canovas. La sucesión de noticias en las que el propio asesino o delincuente publica su obra maligna a través de medios comoFacebook, Twitter o YouTube demuestra que se trata de un fenómeno al alza. El último caso, el del yihadista que mató a una pareja en París y difundió el ataque a través de Facebook Live, incluso, llegó a grabarse con el hijo de tres años de sus víctimas afirmando: “Todavía no sé qué voy a hacer con él”. Sin embargo, lo que más preocupa a los expertos es el efecto contagio que podrían estar provocando este tipo de acciones.

 

La crueldad de estos criminales puede llegar a ser tan extrema como la del hombre de Texas que hace unos días asesinó a su novia y publicó la fotografía del cadáver en Facebook , la de la mujer que retransmitió en directo por Periscope la violación de una adolescente conocida suya o el presunto violador que colgó un vídeo de la violación masiva de una joven de 17 años en Río de Janeiro. “Hay estudios que han confirmado que hay un efecto contagio en las noticias sobre suicidios o violencia de género”, comenta Josep Maria Tamarit, director del programa de Criminología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Por este motivo el catedrático de derecho penal no descarta que pueda suceder lo mismo con los delitos que se propagan por las redes sociales. Mientras que la psicóloga Gemma Canovas matiza que las personas susceptibles de copiar este tipo de actos son aquellas que no diferencian de manera suficiente “entre lo ético y lo no ético, el bien y el mal y su capacidad empática está ausente”.

 

Las redes sociales pueden producir un efecto de desinhibición, que está relacionado con una sensación de impunidad e invisibilidad muy irracional

 

JOSEP MARIA TAMARIT

Catedrático de Derecho penal y director del programa de Criminología de la UOC

 

Por todo ello, los expertos sugieren que sería prudente retirar rápidamente este tipo de imágenes o vídeos, ya no sólo por el efecto contagio que pueden producir, sino también por respeto a las víctimas. En este sentido Tamarit plantea la posibilidad de exigir responsabilidades legales a las personas que han ayudado a difundir el material delictivo. Pero, ¿qué papel juega internet en la comisión de actos violentos? “Las redes sociales son un escaparate de todo y también de hechos delictivos”, asegura el criminólogo, que también destaca el uso que hacen de esta herramienta los grupos fanáticos - “Un terrorista degollando a alguien es una amenaza muy potente”, apostilla- y las personas vengativas que quieren avergonzar a alguien difundiendo imágenes íntimas o inapropiadas en internet.

 

La red, parapeto del delincuente

 

“Las redes sociales pueden producir un efecto de desinhibición, que está relacionado con una sensación de impunidad e invisibilidad muy irracional”, explica el catedrático de la UOC. Y este es precisamente “el punto vulnerable” de los delincuentes que sienten fascinación por compartir sus actos en internet. De hecho, muchas veces el delito que han cometido sale a la luz gracias a que ellos mismos lo han publicado en plataformas como Twitter, Facebook o YouTube. Por este motivo cada vez más cuerpos policiales disponen de profesionales especializados en rastrear la red al acecho de indiscretos delincuentes y criminales.

 

Además de la falta de empatía, Canovas sostiene que “la ausencia de culpa” es también “una constante” en el perfil psicológico del psicópata que muestra al mundo su obra a través de una pantalla situando a la víctima como un objeto, en vez de un sujeto. Por otro lado, añade que en algunos tipos de trastornos delirantes, como la esquizofrenia paranoide, los pacientes pueden desarrollar comportamientos de este tipo en caso de no recibir tratamiento.

 

La ausencia de culpa es también una constante en el perfil psicológico del psicópata que muestra al mundo su obra a través de una pantalla

 

La impulsividad también juega un papel importante en la difusión de contenidos constitutivos de delitos en internet, según Josep Maria Tamarit, para quien las redes sociales y su uso masivo tienden a potenciar este tipo de personalidades, así como las narcisistas y exhibicionistas. “Hay incluso quien habla de un efecto disociativo inducido por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)”, declara, que producirían “un yo digital, un alter ego”, lo que explicaría porqué hay individuos que actúan en la red sin tener en cuenta las consecuencias de sus propios actos y se comportan diferente en el mundo on line a cómo lo harían en la vida real. “La ausencia de un observador directo hace que la percepción de riesgo sea menor”, dilucida Tamarit, y por tanto facilita que emerja la sensación de impunidad.

 

Expectadores del mal

 

Otra de las caras más controvertidas de la difusión de actos delictivos en internet es la cantidad de personas que comparten y visualizan este tipo de contenidos. Vídeos e imágenes que despiertan los instintos más morbosos del público. Un fenómeno que la psicoanalista Gemma Canovas denomina “la atracción del mal” o en palabras de Tamarit, “interés por lo que es tabú o prohibido”. “No hay duda de que vídeos como estos siempre atraerán a mucha gente, y esto es precisamente por lo que algunos tienen la tentación de colgarlo en las redes”, comenta.

 

No obstante, existe una lectura positiva de la curiosidad que siente el ser humano por este tipo de imágenes, vídeos e informaciones, según el director de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Manuel Armayones. “Desde un punto de vista evolutivo nos atraen las noticias malas porque de alguna manera nos puedan dar señales para aprender a evitarlas”, dice.

 

Falta de pedagogía

 

Los expertos consultados coinciden en que las redes sociales han diluido progresivamente el concepto de privacidad hasta el punto de que muchos jóvenes no tienen consciencia de los riegos que puede comportar exhibir determinadas imágenes íntimas en la red. Por eso todos coinciden en la importancia de la sensibilización y la prevención a la hora de formar a niños y adolescentes en los peligros que entrañan las redes sociales.

 

En este sentido Canovas considera que “es esencial recuperar” valores que van de capa caída, como el de la privacidad. Otro consejo que lanza la psicóloga: “Hay que potenciar en la infancia el juego simbólico creativo y enseñarles que el mundo virtual no incida en el 100% de su tiempo”. Una manera de evitar que algunas personas desarrollen un yo digital sin escrúpulos que les mueva hacia la impulsividad de difundir actos atroces en internet.


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