Forma de operar de Luis Alfredo Garavito permitiría ubicar nuevas víctimas

De: eltiempo.com (click en la imagen para redireccionar la nota).

 

En siete años, Luis Alfredo Garavito, uno de los más sanguinarios violadores y asesinos en serie en la historia del país, tendrá derecho a pedir su libertad condicional. Según las cuentas del Consejo Superior de la Judicatura y el Inpec, Garavito está a punto de cumplir 17 de los 40 años a los que fue condenado. Con los años de cárcel redimidos por su trabajo en la elaboración de manillas que vende a 15.000 pesos en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar y en ferias artesanales, y otros beneficios, podría aspirar a que se abran las puertas de la prisión cuando haya pagado 24 años.

 

Garavito fue capturado en Villavicencio en abril de 1999 y seis meses después terminó por aceptar su responsabilidad en 187 asesinatos. Sin embargo, un grupo de investigadores del CTI de la Fiscalía tiene la misión de demostrar que el asesino en serie, que según los peritos no sufre de remordimiento, le mintió a la justicia y que debe ser investigado por otros crímenes que cometió y que no ha revelado.

 

Peritos señalaron que en el Caso Garavito hay una libreta con anotaciones escritas por el asesino serial, así como prendas y elementos de varias víctimas no identificadas. Con las más modernas técnicas de investigación, se buscan en esos elementos pistas sobre otros menores asesinados.

 

“Tenemos la certeza de que mintió, y ya estamos siguiendo el rastro de casos que se ajustan a su modus operandi”, le dijo a EL TIEMPO el director del CTI, Julián Quintana. Los investigadores tienen la lupa en denuncias sobre la desaparición de menores en Nariño y la Costa Atlántica y que nunca se habían investigado. Las víctimas: niños blancos, con facciones delicadas, de entre 8 y 12 años, que trabajaban en plazas de mercado y en la terminal de transportes.

Las fuentes consultadas confirman que en el expediente de Garavito aparecen anotaciones por abuso sexual anteriores a las fechas de los hechos que él confesó. Por ejemplo, en Boyacá fue capturado en 1996 por el asesinato de un menor y luego fue liberado.

 

Los ‘perfiladores’

 

Investigadores le dijeron a este diario que Garavito solía regresar al sitio en el que había abandonado a algunas de sus víctimas y pasaba horas ‘contemplando’ la escena. La tesis de los peritos es que algunos de esos menores tuvieron para el asesino algún significado especial, por lo que habría ocultado información.

 

“Este tipo de asesinos suelen guardar cosas de sus víctimas y obsesionarse con algunas de ellas, hasta el punto de querer tener el control de la víctima, aun estando muerta”, señaló un perfilador criminal.

 

A todas las seccionales de la Fiscalía del país se impartió la instrucción de notificar al nivel central cualquier caso que coincida con el modus operandi de Garavito. Las víctimas eran degolladas con un cuchillo, de derecha a izquierda, y eran abandonadas desnudas a cielo abierto. Nunca eran sepultadas.

 

Cualquier fiscal que tenga un caso con esa característica lo deberá reportar a los investigadores. “El proceso está activo y en plena investigación. Estamos revisando el expediente para buscar evidencias de otros hechos”, señaló Quintana.

 

Además se avanza en la depuración de los casos de menores reportados como desaparecidos que encajen con el biotipo de las víctimas de Garavito y cuyas fechas coincidan con la época en la que se movió el asesino por esas regiones.

El testimonio del criminal y las pruebas realizadas en los restos recuperados –que incluyeron la utilización de insectos para determinar una fecha estimada de muerte– permitió a los investigadores reconstruir la ruta de Garavito por el país. Los fiscales de Bogotá son apoyados por curtidos investigadores del Eje Cafetero, en donde se concentró gran parte de su accionar criminal.

 

Entre tanto se siguen buscando las 29 víctimas confesadas por Garavito que no se recuperaron y se trabaja para identificar 47 restos de menores que están en una sede del CTI de Bogotá.

 

Frente a una eventual libertad del depredador, el vicefiscal Jorge Fernando Perdomo cuestionó que mientras en países europeos existe la figura de la ‘custodia de seguridad’, que permite mantener detenidas a personas que a pesar de cumplir su pena siguen representando un peligro para la sociedad, “aquí quedan libres y el Estado pierde su rastro y la comunidad queda desprotegida”.

 

Planteó que es hora de que se abra el debate sobre la necesidad de implantar nuevos controles sobre este tipo de delincuentes, como la obligación de reportar su paradero y la notificación a la comunidad de la llegada de un depredador que ha quedado en libertad.


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