Fue publicado «asesinas seriales» de Néstor Durigon

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¿El sexo débil? Semejante calificativo empolvado al paso del tiempo por las mujeres que lo incluyen todo y para todo, no puede estar alejado tampoco para las "Asesinas seriales" (Ediciones B, 394 páginas), libro compilado cronológicamente por el bonaerense Néstor Durigon ("Asesinos seriales", 2013), de 65 años, quien se dio a la tarea de documentar la historia de las 50 asesinas en serie más trascendentes de todos los tiempos, abarcando desde las viudas negras, los ángeles de la muerte y las predadoras sexuales, hasta las que mataron con motivos inexplicables.


En "Asesinas seriales" se desmitifica aquello de que los asesinatos en serie han sido siempre cometidos por hombres y que las mujeres, en cambio, son más inexpertas a la hora de matar. Nada más engañoso y mitificador, como se demuestra a lo largo de este libro, en el que lejos de rostros delicados e inocentes, de frágiles figuras, se ocultan las mentes homicidas más despiadadas.


- Mujeres arañas


Las hay de todo tipo: astutas, mañosas, deliberadas, meticulosas, pero a diferencia de sus contrapartes masculinas, las asesinas seriales son mucho más sutiles a la hora de concretar sus crímenes: proyectan sus acciones tan minuciosamente, que causan una total desorientación entre los investigadores que pretenden atraparlas.


Debido a su menor fuerza física, no van en busca de sus víctimas, sino que las atraen -de hecho suelen definirlas como mujeres arañas.


"A través de los tiempos -aclara Durigón- se ha venido estudiando el comportamiento criminal y su incidencia en el desarrollo de las sociedades, ya que es de suma importancia poner en claro científicamente los eventos de gran impacto general, conectados con la violencia en cualquiera de sus forma. Hacia fines del siglo XIX las investigaciones sobre las mujeres criminales apenas analizaban casos de prostitución, robo y adulterio; cuando se manchaban las manos con sangre, el acto se justificaba aludiendo a trastornos mentales y, por lo tanto, se las juzgaba "menos culpables" que a un hombre.


"En ese entonces, el médico italiano César Lomboros (1835-1909), considerado el padre de la Criminología, afirma "las mujeres sienten menos, porque piensan menos", basando su análisis en la jerarquía de las hembras del mundo animal. "La mujer mala se diferencia de la buena por sus características físicas: se parece a las del otro sexo -en particular fuerza física y coraje-; pero al mismo tiempo, muestra los rasgos negativos típicos de la naturaleza femenina, como la venganza, el engaño y la mentira.


"Para el psicólogo criminalista Rubén de Luca y el psiquiatra y criminólogo clínico Vicenzo María Mastronardi, las mujeres representan el 13 por ciento del total de los asesinos seriales. Cometen sus primeros delitos entre los 30 y los 40 años; la actividad criminal dura un lapso de ocho años, aproximadamente, es decir, el doble que el de los hombres. Debido a su menor fuerza física, las asesinas no van en busca de sus víctimas, como en el caso de los hombres, sino que las atraen (de hecho las definen como mujeres arañas).


Cuando matan no acostumbran emplear armas de fuego y raramente utilizan armas blancas. Prefieren métodos más discretos y sencillos como el hábil montaje de accidente domésticos o el veneno (en concreto el arsénico que no deja huellas ni rastros de sangre), de forma que la muerte parezca natural. La asfixia es más frecuente en los casos de asesinatos de niños y ancianos. Pero nunca hay que descartar por completo a quienes no dudan en valerse de hachas, cuchillos, pistolas y cualquier recurso efectivo que se ese encuentre al alcance de sus manos".


Entre las asesinas seriales más famosas se incluyen: Agripina, Mesalina, Las Tofanas, Giovanna Bonanno, Gesche Gotfried, Lydia Sherman, Kate Bender, Madame Popova, Alice Mitchell, Louise Peete, Irma Grese, Irma Grese, Lila Young y Phoolan Devi.


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